Food trucks también podrán salir a las calles de la Ciudad.

La Legislatura aprobó la norma que los habilita a trabajar en zonas con poca oferta gastronómica y ya no sólo en ferias o festivales. En el último año había crecido mucho la oferta.

Los food trucks ya son legales en la Ciudad. Hasta ahora, sólo podían trabajar en eventos especiales como ferias gastronómicas o festivales al aire libre. Pero ante el fenómeno que vienen representando (hay hasta tres ferias por fin de semana) y la aceptación que tienen entre la gente, la Legislatura porteña terminó habilitándolos a salir a la calle.
Hoy se aprobó un proyecto que permite que lo hagan en el espacio público. Para esto, sus responsables recibirán permisos de uso precario. No podrán estar a menos de 200 metros de distancia de un restaurante y pagarán un canon anual de $ 18.000.
La flamante ley bautiza al food truck como "vehículo gastronómico" y lo define como "todo módulo que en su interior esté adaptado para la cocción, elaboración, preparación y/o expendio de alimentos y bebidas".
Estos camiones, que deberán contar con un tanque de agua potable de al menos 50 litros, agua caliente, heladeras y equipos de cocción eléctricos, recibirán una habilitación general por parte de la Agencia Gubernamental de Control. Tendrá un año de vigencia y será renovable. Pero además, para poder trabajar en la vía pública, necesitarán un permiso particular de uso precario que será otorgado por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad. Estos permisos también serán de un año con posibilidad de renovación. Darán hasta dos por persona física o jurídica.
Para poder trabajar en el espacio público, los food trucks tendrán algunos requisitos extra. Por ejemplo, no podrán usar equipos a gas, leña o carbón y tendrán prohibido vender bebidas alcohólicas. Tampoco podrán instalar mesas y/o sillas ni contaminar el medio ambiente con publicidad sonora o visual. Además, deberán ofrecer en su menú una opción para celíacos. Y tendrán que ofrecer comidas y bebidas aptas para diabéticos, o bajas en sodio o frutas y verduras. Por otra parte, deberán pagar un canon anual de $ 18.000.
En principio, no podrán ubicarse a menos de 200 metros de cualquier restaurante o establecimiento que expida comidas y bebidas. Este fue uno de los pedidos de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), que inicialmente se opuso a la iniciativa porque temía que los food trucks fueran una competencia desleal. "Hubo un diálogo y logramos varias reformas con respecto al proyecto original -contó su titular, Camilo Suárez-. 
Fuente Clarin.com